Amerindia: diálogos entre caminos, parajes y peregrinos

Inauguración el miércoles 3 de junio, a las 6:00 p. m., en la Galería de Arte Paul Bardwell, segundo piso sede Centro 

Amerindia no nombra un territorio preciso. Nombra, acaso, una confusión. Una tierra imaginada desde el equívoco, suspendida entre dos errores históricos: la ilusión de haber llegado a India y la posterior adopción del nombre de un extranjero para designar una geografía cuyos nombres originarios fueron desplazados, fragmentados o lentamente borrados por el tiempo y la conquista. Entre ambos gestos quedó abierto un continente imposible de definir por completo, una espacialidad atravesada por múltiples lenguas, memorias y formas de habitar. 

Esta exposición se aproxima a esa herida no desde la nostalgia ni desde la reivindicación identitaria, sino desde la experiencia misma del tránsito. Los caminos que cruzaron este territorio no fueron únicamente rutas de conquista o expansión; fueron también escenarios de aprendizaje, adaptación y transformación sensible. Quienes llegaron encontraron montañas que alteraron la voz, selvas que modificaron la percepción del tiempo, ríos que transformaron las distancias y geografías agrestes que exigieron nuevas maneras de caminar, cultivar, hablar, representar y construir comunidad. 

En ese lento proceso de sedimentación cultural, el territorio no sólo fue ocupado: fue aprendido. Y en esa experiencia, incluso las formas de dominación terminaron siendo transformadas por el paisaje, por las comunidades preexistentes y por las múltiples relaciones que surgieron entre habitantes originarios, colonos, esclavos, migrantes y peregrinos. La violencia de la evangelización, el desarraigo y la explotación dejó marcas profundas e irreparables; pero también produjo complejas formas de convivencia, contaminación cultural y negociación con el entorno. 

Amerindia propone recorrer esas huellas. No busca fijar una identidad americana estable ni definir una esencia continental, sino reconocer las formas en que los cuerpos y las comunidades fueron modelándose mutuamente con el territorio. Las obras reunidas en esta exposición se sitúan precisamente en ese umbral: entre memoria y desplazamiento, entre arraigo y tránsito, entre lo heredado y lo reinventado. 

Aquí, el peregrino no es solamente quien llega desde lejos. También es quien habita una tierra que nunca termina de pertenecerle del todo. Quien camina sobre rastros ajenos. Quien aprende a nombrar el paisaje mientras es nombrado por él.

– Oscar Roldán Alzate