Amor por Medellín fue una campaña cívica que nació en 1980 para fortalecer y promover prácticas consideradas como buenas, desde el punto de vista institucional, entre los habitantes. Se pintaron murales con la reconocida flor de corazón, se hicieron cuñas radiales, comerciales, murales por toda la ciudad y se ubicaron vallas en sectores importantes. La campaña buscaba generar lazos de convivencia y pertenencia por la ciudad y los ciudadanos. Sin embargo, cuando el conflicto se recrudeció por la intervención del narcotráfico, varios grupos, algunos al margen de la ley, que se autodenominaron de limpieza, empezaron a cometer masacres y asesinatos selectivos en la ciudad. Las cifras de homicidio estaban por las nubes. Uno de esos grupos, que luego se sabría eran policías que de noche salían encapuchados a hacer ajustes de cuentas, tomó el nombre de la campaña y empezó a firmar sus crímenes con el nombre de Amor por Medellín. El grupo de limpieza operó entre 1987 y 1993. La campaña protestó por el robo y el uso indebido de la marca. No obstante, cuando uno se remite al archivo de periódicos se da cuenta que la limpieza cívica de la campaña también tenía otros intereses. Frases como: “contra quienes atenten contra las buenas costumbres” (Semana, 12 de julio de 1987). “Entre estos programas figuran el anillo de seguridad, que busca que los habitantes de los barrios se conozcan y actúen solidariamente en la lucha contra el delito, con base en la conformación de brigadas de autodefensa” (El Colombiano, martes 16 de diciembre de 1980), entre muchas otras que establecían una frontera entre “lo buenos y lo malos” y un llamado bélico al cuidado de la Tacita de Plata . Por lo tanto, la campaña cívica que en un inicio abogaba por la limpieza y el civismo, terminó estableciendo un horizonte en que la limpieza social era deseada, que había que perseguir a la gente mala y que el buen ciudadano (familiar, trabajador, blanco mestizo y obediente de las normas) era quien merecía vivir y habitar la ciudad. Casi como si la ciudadanía, encabezada por la campaña Amor por Medellín, pidiera la limpieza social de los grupos de exterminio para que se acabara con la “maldad”. Hoy, en 2025, basta dar un sobrevuelo por las redes sociales para encontrar muchos usuarios que reclaman que la ciudad necesita ser limpiada de los “malos” para que los “buenos” tengan su vida “limpia” y puedan estar tranquilos. Amor por Medellín sigue vivo en nuestros corazones.
Santiago Rodas
Julián Cárdenas
Inauguración el viernes 7 de noviembre, a las 6:00 p. m., en la Galería de Arte Paul Bardwell, sede Centro
